Asunto: Manifestación 25 de noviembre "Día Internacional contra la violencia hacia las mujeres"
Estimadas compañeras y compañeros:
Mediante la presente circular queremos convocaros a la manifestación que con motivo del "Día Internacional contra la violencia hacia las mujeres" tendrá lugar el próximo martes 25 de Noviembre en Valencia a las 19:30 horas y que partirá desde la Glorieta, con el lema "Violencia de género, fracaso social". En Alicante se hará una concentración en la Plaza de la Muntanyeta a las 19:30 horas.
Es importante que todas y todos salgamos una vez más a la calle para manifestar nuestro rechazo a esa lacra social que es la violencia que se ejerce de manera continua contra las mujeres y que hace que desde noviembre de 2007 hasta la fecha de hoy sean 103 las mujeres muertas a manos del machismo.
Esperamos, conscientes de la importancia de nuestra participación en la misma, poder contar con vuestra asistencia y que le deis la máxima difusión a esta convocatoria.
ELVIRA RÓDENAS SANCHO PILAR MORA MARTÍNEZ
Secretaria de la Mujer y la Igualdad UGT-PV Responsable Departamento Mujer UGT-PV
Sin más, recibid un cordial saludo
lunes, 24 de noviembre de 2008
miércoles, 19 de noviembre de 2008
El día 19 de noviembre de 1933, hoy hace 75 años, España vivió un acontecimiento inédito: se celebraron las primeras elecciones generales en las que las mujeres pudieron ejercer el voto.
Unos días antes, las mujeres vascas lo habían hecho en el referéndum del Estatuto de Autonomía. Aquellos comicios de noviembre han pasado a la historia como los que permitieron a las derechas acceder al poder en la II República, y sólo en la segunda línea se recuerda la revolución que supuso el voto femenino.
Es más, aún hoy muchos establecen una relación causa-efecto entre ambas circunstancias y siguen considerando a aquellas mujeres pioneras culpables de que la derecha conquistase el Gobierno, olvidando el pequeño detalle de que tres años después, también con el voto de las mujeres, ganó de manera aplastante el Frente Popular.
Se reproducen así los mismos argumentos que insignes diputados verbalizaron en el debate de las Cortes Constituyentes de la República, según los cuales la mujer, mermada en sus facultades por la histeria, por la menstruación o por su incultura, era un ciudadano incapaz de ejercer un derecho político tan importante y sólo lo haría de manera vicaria, votando lo que le señalase el marido o el confesor.
Sobre las conquistas de las mujeres con frecuencia se proyecta una mirada desviada. Sobre aquel histórico 19 de noviembre la mirada es además miope. Porque aquel día votaron por primera vez las mujeres, es verdad, pero sobre todo la jornada merece un lugar de honor en nuestra historia porque por primera vez España fue una democracia plena. Hasta entonces llamábamos sufragio universal a aquel que permitía votar a la mitad del universo, y llamábamos democracia a un sistema que expulsaba de las decisiones políticas a la mitad de la ciudadanía. Y lo peor, eso parecía normal, conforme con un orden natural del que emanaban derechos y deberes asimétricos en función del sexo.
Además, merece ser recordado que el ejercicio del sufragio fue la culminación de una serie de reformas realizadas en un tiempo récord que consagraron la igualdad plena entre hombres y mujeres en aquella España de 1933. La Constitución de 1931 fue la piedra angular del cambio, pero sucesivas reformas de los Códigos Civil y Penal eliminaron además, entre otros, preceptos como el de la obediencia al marido y delitos como el del adulterio que estigmatizaban a las mujeres, y consagraban la igualdad absoluta en el ámbito familiar. Podría decirse que todo lo que hubo que reconquistar en la España de 1978, tras cuarenta años de dictadura, ya se había conseguido aquel 19 de noviembre de 1933. Y legítimamente podríamos preguntarnos dónde estaríamos hoy en materia de igualdad real entre hombres y mujeres si ese oscuro y prolongado paréntesis no se hubiera producido. Por eso hoy es de justicia recordar aquella fecha en la que las mujeres españolas salieron por primera vez de los rincones de la historia.
ISAÍAS LAFUENTE
Unos días antes, las mujeres vascas lo habían hecho en el referéndum del Estatuto de Autonomía. Aquellos comicios de noviembre han pasado a la historia como los que permitieron a las derechas acceder al poder en la II República, y sólo en la segunda línea se recuerda la revolución que supuso el voto femenino.
Es más, aún hoy muchos establecen una relación causa-efecto entre ambas circunstancias y siguen considerando a aquellas mujeres pioneras culpables de que la derecha conquistase el Gobierno, olvidando el pequeño detalle de que tres años después, también con el voto de las mujeres, ganó de manera aplastante el Frente Popular.
Se reproducen así los mismos argumentos que insignes diputados verbalizaron en el debate de las Cortes Constituyentes de la República, según los cuales la mujer, mermada en sus facultades por la histeria, por la menstruación o por su incultura, era un ciudadano incapaz de ejercer un derecho político tan importante y sólo lo haría de manera vicaria, votando lo que le señalase el marido o el confesor.
Sobre las conquistas de las mujeres con frecuencia se proyecta una mirada desviada. Sobre aquel histórico 19 de noviembre la mirada es además miope. Porque aquel día votaron por primera vez las mujeres, es verdad, pero sobre todo la jornada merece un lugar de honor en nuestra historia porque por primera vez España fue una democracia plena. Hasta entonces llamábamos sufragio universal a aquel que permitía votar a la mitad del universo, y llamábamos democracia a un sistema que expulsaba de las decisiones políticas a la mitad de la ciudadanía. Y lo peor, eso parecía normal, conforme con un orden natural del que emanaban derechos y deberes asimétricos en función del sexo.
Además, merece ser recordado que el ejercicio del sufragio fue la culminación de una serie de reformas realizadas en un tiempo récord que consagraron la igualdad plena entre hombres y mujeres en aquella España de 1933. La Constitución de 1931 fue la piedra angular del cambio, pero sucesivas reformas de los Códigos Civil y Penal eliminaron además, entre otros, preceptos como el de la obediencia al marido y delitos como el del adulterio que estigmatizaban a las mujeres, y consagraban la igualdad absoluta en el ámbito familiar. Podría decirse que todo lo que hubo que reconquistar en la España de 1978, tras cuarenta años de dictadura, ya se había conseguido aquel 19 de noviembre de 1933. Y legítimamente podríamos preguntarnos dónde estaríamos hoy en materia de igualdad real entre hombres y mujeres si ese oscuro y prolongado paréntesis no se hubiera producido. Por eso hoy es de justicia recordar aquella fecha en la que las mujeres españolas salieron por primera vez de los rincones de la historia.
ISAÍAS LAFUENTE

Ya disponemos de un local para la Sección Sindical en el Anexo Sur.
En breve os informaremos de horarios de atención y formas de contactar con nosotros.
De momento este es el correo electrónico : lols.ugt.cac@gmail.com
Os adjuntamos el plano de localización..
ANIMAROS Y VISITARNOS !!!
miércoles, 15 de octubre de 2008
NO OLVIDES CONSULTAR TODOS NUESTROS APARTADOS
No olvides consultar dentro del blog de UGT- Ciudad de las artes, los siguientes apartados
Descarga de documentos y Enlaces de interés, en ellos podrás encontrar información laboral de tú interes muy detallada y con enlaces web de las materias relacionadas.
Descarga de documentos y Enlaces de interés, en ellos podrás encontrar información laboral de tú interes muy detallada y con enlaces web de las materias relacionadas.
La no aplicación de la Ley de Dependencia en Comunitat impide conciliar la vida laboral y personal
Cuatro de cada cinco personas dependientes son cuidadas por mujeres, cónyuges o hijas, mayores de 52 años
La UGT-PV denuncia que la no aplicación de la Ley de Dependencia en la Comunitat Valenciana está impidiendo la conciliación entre la vida laboral y personal, sobre todo entre las mujeres, ya que son éstas quienes se encargan en mayor medida de los cuidados de las personas dependientes de la familia, lo que en muchos casos les obliga a dejar el empleo.
En concreto y según las cifras que se desprenden de la Encuesta de Calidad de Vida en el trabajo de 2006 elaborada por el INE y en la que se hacia referencia a los problemas relacionados con la falta de servicios y prestaciones en la atención a las personas dependientes, en España hay más de 2,8 millones de mujeres y hombres que trabajan, pero que también se dedican a cuidar de sus familiares dependientes, con el esfuerzo de intentar compaginar empleo y atención a estas personas.
En la Comunitat Valenciana un 14% de los hogares acoge a una persona dependiente, donde los cuidados son realizados en un 86,5% por hijas o esposas mayores de 52 años, con el agravante de que en el 11% de los casos estas mujeres han tenido que renunciar a su vida laboral para dedicarse a los cuidados de personas dependientes.
Sin embargo, aquellos hombres que tienen a su cargo personas dependientes no renuncian a su vida laboral para hacerse cargo de ellas, sino que en un 59,9% de los casos relegan los cuidados a sus familiares femeninas próximas (hermanas, hijas…), que no reciben ningún tipo de prestación por realizar este trabajo.
Por otra parte, fuera de la jornada laboral, para aquellas parejas que comparten una vida laboral activa, la situación no es más satisfactoria, los hombres que tienen a su cargo una persona dependiente son ayudados por su pareja en un 45,5% de los casos, mientras que aquellas mujeres que tienen algún familiar dependiente sólo comparten esta carga con su pareja en un 28% de los casos. Estos datos nos proporcionan una fotografía de la realidad actual en nuestra sociedad en cuanto a los cuidados de las personas dependientes. Son las mujeres las que cargan con estas tareas de cuidados, ya sea renunciando a su vida laboral, o haciendo malabarismos para conciliar la vida laboral con la familiar. No importa que las personas dependientes sean familiares de ellas o de sus parejas; la atención la prestan ellas.
Desde la UGT-PV pensamos que la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia es una buena oportunidad para que esta situación se modifique. Pero para ello, tiene que existir una voluntad política (tal y como recoge el espíritu de la ley) para que se cree una red pública de servicios, donde las personas dependientes sean atendidas en condiciones de calidad, para que así, poco a poco, los cuidados informales se desliguen de las mujeres.
Para que todo esto sea posible desde la UGT-PV exigimos que la Conselleria de Bienestar dé cobertura de manera efectiva a estas personas dependientes, sobre todo a los grandes dependientes, y a sus familias. La realidad es que estas personas no están recibiendo servicios ni prestaciones económicas, en muchos casos no existen resoluciones, lo que supone que no se puedan poner en marcha los Programas Individuales de Atención (PIA).
Desde la UGT-PV instamos al gobierno valenciano a que deje de hacer de la Ley de la Dependencia motivo de confrontación con el Gobierno Central por ser de distinto signo político y dote de recursos económicos, humanos y materiales para poder implantar la ley en todo el territorio y prestar los servicios que, por derecho, requieren las personas dependientes, pues en otras Comunidades sí que se está desarrollando.
La UGT-PV denuncia que la no aplicación de la Ley de Dependencia en la Comunitat Valenciana está impidiendo la conciliación entre la vida laboral y personal, sobre todo entre las mujeres, ya que son éstas quienes se encargan en mayor medida de los cuidados de las personas dependientes de la familia, lo que en muchos casos les obliga a dejar el empleo.
En concreto y según las cifras que se desprenden de la Encuesta de Calidad de Vida en el trabajo de 2006 elaborada por el INE y en la que se hacia referencia a los problemas relacionados con la falta de servicios y prestaciones en la atención a las personas dependientes, en España hay más de 2,8 millones de mujeres y hombres que trabajan, pero que también se dedican a cuidar de sus familiares dependientes, con el esfuerzo de intentar compaginar empleo y atención a estas personas.
En la Comunitat Valenciana un 14% de los hogares acoge a una persona dependiente, donde los cuidados son realizados en un 86,5% por hijas o esposas mayores de 52 años, con el agravante de que en el 11% de los casos estas mujeres han tenido que renunciar a su vida laboral para dedicarse a los cuidados de personas dependientes.
Sin embargo, aquellos hombres que tienen a su cargo personas dependientes no renuncian a su vida laboral para hacerse cargo de ellas, sino que en un 59,9% de los casos relegan los cuidados a sus familiares femeninas próximas (hermanas, hijas…), que no reciben ningún tipo de prestación por realizar este trabajo.
Por otra parte, fuera de la jornada laboral, para aquellas parejas que comparten una vida laboral activa, la situación no es más satisfactoria, los hombres que tienen a su cargo una persona dependiente son ayudados por su pareja en un 45,5% de los casos, mientras que aquellas mujeres que tienen algún familiar dependiente sólo comparten esta carga con su pareja en un 28% de los casos. Estos datos nos proporcionan una fotografía de la realidad actual en nuestra sociedad en cuanto a los cuidados de las personas dependientes. Son las mujeres las que cargan con estas tareas de cuidados, ya sea renunciando a su vida laboral, o haciendo malabarismos para conciliar la vida laboral con la familiar. No importa que las personas dependientes sean familiares de ellas o de sus parejas; la atención la prestan ellas.
Desde la UGT-PV pensamos que la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia es una buena oportunidad para que esta situación se modifique. Pero para ello, tiene que existir una voluntad política (tal y como recoge el espíritu de la ley) para que se cree una red pública de servicios, donde las personas dependientes sean atendidas en condiciones de calidad, para que así, poco a poco, los cuidados informales se desliguen de las mujeres.
Para que todo esto sea posible desde la UGT-PV exigimos que la Conselleria de Bienestar dé cobertura de manera efectiva a estas personas dependientes, sobre todo a los grandes dependientes, y a sus familias. La realidad es que estas personas no están recibiendo servicios ni prestaciones económicas, en muchos casos no existen resoluciones, lo que supone que no se puedan poner en marcha los Programas Individuales de Atención (PIA).
Desde la UGT-PV instamos al gobierno valenciano a que deje de hacer de la Ley de la Dependencia motivo de confrontación con el Gobierno Central por ser de distinto signo político y dote de recursos económicos, humanos y materiales para poder implantar la ley en todo el territorio y prestar los servicios que, por derecho, requieren las personas dependientes, pues en otras Comunidades sí que se está desarrollando.
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